martes, 4 de mayo de 2010

Historias Gitanas

Por Un Helado
"Estaba en la plaza tomándome un helado, cuando llega una gitana pequeñita. No habrá tenido más de siete años. La niña llegó y se instaló delante mio; con manos entrelazadas en la espalda y mirada anhelante, me dice:
-Dame helado.
Después de un breve momento de reflexión, le dije que no.
-Entonces dame plata pa' comprarme un helado.
Medité. No iba a mandar a la chucha a una cabra chica, por muy gitana y patuda que fuera, así que le dije que se fuera nomás, que no le iba a dar ni helado ni plata para que se comprará uno. Se fue, pero al rato llega otra gitana, más grande, más vieja y más patuda que la anterior: la mamá. Con voz zahiriente y mano en la cintura me dice:
-Chileno, tú le debes dinero a mi hija.
A la pequeñuela podía aguantarle el macheteo, no así a una gitana hecha y derecha, puntuda y patuda.
 -Ándate a las rechuchas gitana de mierda. Si querí plata, trabaja y gánatela.
Nos trenzamos en una discusión verbal, en donde yo, recurriendo a la más vasta calidad de insultos en chilensis; ella, acudiendo al vocabulario romané, pero mezclando garabatos en español, sólo logré comprender el final.
-Te maldigo chileno. Te maldigo y te digo que no vas a poder estudiar nunca más, en lo que te resta de vida. Cerró el discurso con unos pintorescos movimientos de manos, los que hicieron más realista la maldición.  Al parecer fue bastante efectiva, pues desde entonces que no estudio. Pura pega no más." Chino.-



Saliva Gitana
"Con mi novio de entonces, nos fumábamos un caño en las rocas de Avenida Perú, frente al casino de Viña. En eso pasa una gitana y nos empieza a machetear. Le dijimos que se fuera, que no necesitábamos de su ayuda para ver la suerte, que estábamos en una racha ganadora; en fin. La gitana se fue y justo va pasando un loco de como unos 15, 16 años. La gitana lo para y le dice que le va a leer la suerte, pero que para eso necesita un billete o una moneda, para saber desde ahí lo que le deparará el destino. El niño, inocente o asustado, cede a la petición y le entrega un billete de 5 mil pesos. Nosotros no vimos el valor del billete, pero sí toda la escena, la que culminó con la gitana metiéndose el billete a la boca, masticarlo, proferir unas palabras en romané y decirle en español que tendría mucha suerte y dinero, gracias por haberle entregado el billete. El joven hizo un vano intento por recuperar su dinero, pero no hubo caso, la gitana caminó. Menos mal que mi ex salió tras ella y después de un par de forcejeos y maldiciones gitanas, recuperó el billete, que estilaba saliva gitana y se lo pasó al pequeñuelo." Puka.-

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