Acordarse de un par de labios en un momento determinado en un beso determinado en un lugar determinado en una circunstancia determinada. Sentir el sabor de esa boca el aliento de esa boca el olor de ese pelo la fragancia de ese día la noción de la realidad el roce sin igual. Verme ahí sentado y besando ese par de labios que no he vuelto a visitar en mucho tiempo y quizá nunca más los pueda volver a tocar a rozar a degustar a mirar con la cercanía en que podía hacerlo en un momento determinado de mi existencia y del de ella por igual del mismo modo también. Recuerdo nominal de una noche o quizá de un día o a lo mejor una tarde encerrado en un bar al que acudía harto porque en ese tiempo pasaba metido en ese bar al que ya no voy porque ya pasó de moda para mí o quizá iba porque ella iba y así yo tenía a quien besar aseguradamente y sobretodo si eran esos labios que si hago memoria no he besado labios similares a esos porque labios tan llenos de carne de vida no se encuentran por ahí botados y uno debe sentirse muy suertudo de que una chica como ella con los labios como ella haya querido en alguna ocasión de su vida compartir tan preciado tesoro con un simple mortal. Y de eso me acordé ahora aunque sé por experiencia que acordarse de esas cosas no es muy bueno para la salud del espíritu y que el poeta sentimental y lleno de autodestrucción se siente apremiado con estos recuerdos que a veces no puede asimilar y termina triste o quizá contento por acordarse de un par de labios que le dieron felicidad y no es que ahora esté triste pero puedo ponerme triste con este tipo de recuerdos porque a veces me pongo triste por weás y este tipo de cosas este tipo de recuerdos de chicas que ya no veré o que ya no podré besar o acercarme tanto porque es de mala educación o porque me pueden pegar o qué sé yo cualquier tontería que se me pueda ocurrir no puede ser bien recibida etc. Y así con los labios pero los labios de ella no de cualquiera y el olor a ella y el olor extraño a cogollos que sentía en sus parpados cuando nos dábamos nuestros primeros besos que casi siempre eran en la playa porque a ella le gustaba darse besos en la playa y como yo no soy muy bueno para negarme iba a la playa a besarme con ella y a hablar cualquier cosa porque me gustaba estar con ella y a ella conmigo y así hasta que ya no nos vimos y después nos veíamos a veces y cada vez menos hasta que solo podía verla en recuerdos como el de ahora y de sus labios y de su olor a cogollo en sus parpados y todo lo que se me viene y vino a la mente en estos escasos minutos de recuerdos que no van a parar en ningún lado más que en mis dedos machacando el teclado del computador.
martes, 25 de agosto de 2009
Recuerdo de 1 Beso
Acordarse de un par de labios en un momento determinado en un beso determinado en un lugar determinado en una circunstancia determinada. Sentir el sabor de esa boca el aliento de esa boca el olor de ese pelo la fragancia de ese día la noción de la realidad el roce sin igual. Verme ahí sentado y besando ese par de labios que no he vuelto a visitar en mucho tiempo y quizá nunca más los pueda volver a tocar a rozar a degustar a mirar con la cercanía en que podía hacerlo en un momento determinado de mi existencia y del de ella por igual del mismo modo también. Recuerdo nominal de una noche o quizá de un día o a lo mejor una tarde encerrado en un bar al que acudía harto porque en ese tiempo pasaba metido en ese bar al que ya no voy porque ya pasó de moda para mí o quizá iba porque ella iba y así yo tenía a quien besar aseguradamente y sobretodo si eran esos labios que si hago memoria no he besado labios similares a esos porque labios tan llenos de carne de vida no se encuentran por ahí botados y uno debe sentirse muy suertudo de que una chica como ella con los labios como ella haya querido en alguna ocasión de su vida compartir tan preciado tesoro con un simple mortal. Y de eso me acordé ahora aunque sé por experiencia que acordarse de esas cosas no es muy bueno para la salud del espíritu y que el poeta sentimental y lleno de autodestrucción se siente apremiado con estos recuerdos que a veces no puede asimilar y termina triste o quizá contento por acordarse de un par de labios que le dieron felicidad y no es que ahora esté triste pero puedo ponerme triste con este tipo de recuerdos porque a veces me pongo triste por weás y este tipo de cosas este tipo de recuerdos de chicas que ya no veré o que ya no podré besar o acercarme tanto porque es de mala educación o porque me pueden pegar o qué sé yo cualquier tontería que se me pueda ocurrir no puede ser bien recibida etc. Y así con los labios pero los labios de ella no de cualquiera y el olor a ella y el olor extraño a cogollos que sentía en sus parpados cuando nos dábamos nuestros primeros besos que casi siempre eran en la playa porque a ella le gustaba darse besos en la playa y como yo no soy muy bueno para negarme iba a la playa a besarme con ella y a hablar cualquier cosa porque me gustaba estar con ella y a ella conmigo y así hasta que ya no nos vimos y después nos veíamos a veces y cada vez menos hasta que solo podía verla en recuerdos como el de ahora y de sus labios y de su olor a cogollo en sus parpados y todo lo que se me viene y vino a la mente en estos escasos minutos de recuerdos que no van a parar en ningún lado más que en mis dedos machacando el teclado del computador.
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Oiga señor esos recuerdos son como incrustaciones que no se salen del cráneo, se quedán allí y te reaparecen como flashbacks que te recuerdan permanentemente el contexto donde una fémina te regaló unos besos malditos, malditas féminas de besos divinos, a veces te condenan a recordarlas y no queda más que irse a tomar una shela helada
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