miércoles, 17 de junio de 2009

Sangre y Falopa


Caminaba viendo si me encontraba con alguna amiga o en su defecto, algún conocido. No me desesperaba, caminaba tranquila y lanzaba miradas a cada uno de los invitados. A ellos no les disgustaba mi presencia, pero tampoco les inquietaba; debía hacerme notar.

Sangre en mi rostro.

Golpee tantas veces como pude mi nariz contra un muro, quedando rastros de mi heroico acto en la pared. Fui al baño a limpiar la sangre y buscar algo para taponar mis fosas nasales, ya que la sangre brotaba copiosamente. Mientras buscaba confort para limpiarme, una de las invitadas me invitó a por unas rayas de cocaína. Con sangre y todo, accedí a tan grata invitación.

Sangre y falopa.

La mezcla perfecta, al parecer, porque al salir del baño, después de haber snifado dos gusanos con cristales relucientes, los invitados me miraban con otros ojos. Sentía que pertenecía, ya no era una pobrecita mortal, ahora era alguien y nadie me pasaría a llevar. Tenía la fuerza para luchar por mis ideales y la de todo aquel que necesitase de mi ayuda.

Entablaba conversación con todo el pabellón, me sentía dichosa. Este sentido de pertenencia fue el mejor regalo desde mi salida del analfabetismo. Ahora me codeaba con las altas esferas y podía hablar de tú a tú con un magnate de las telecomunicaciones.

Desperté.

Una torrencial lluvia nos invadió, había que recoger las cosas y marchar cuesta arriba. Allí, el desborde del estero no haría de las suyas, estropeando nuestras pocas pertenencias. Íbamos subiendo y yo, con un hambre que me hizo devolverme al paradero, en donde brotarían las monedas por un favor, de esos acostumbrados...


"Estaba todo húmedo, empapado, hediondo. No había vegetación. Viviamos asfixiados por aires venenosos... Comenzamos a enfermarnos. Mis hermanos menores no pudieron resisitir, y se murieron. Estábamos angustiados. Queríamos gritar, llamar a alguien para que nos sacara de allí. Nos reventábamos por dentro y nos ahogábamos por fuera...¡No se podía jugar!"

Gabriel Salazar, Ser Niño Huacho en Chile.

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