"Primer minuto: la sensación de que me tocan el cuello. Esa sensación se vuelve tibia y se amplía. En el segundo minuto de pronto pasa una onda fría bajo la cucharilla, y luego se produce un extraordianrio esclarecimiento de las ideas y una explosión de la capacidad de trabajo. Desaparecen absolutamente todas las sensaciones desagradables. Es el punto superior donde se manifiesta la fuerza espiritual del ser humano. Y si yo no estuivera hechado a perder por la formación médica, diría que una persona puede trabajar normalmente solo después de una inyección de morfina. Realmente, ¡para qué diablos sirve una persona, si una mínima neuralgia puede sacarle completamente de quicio!
La muerte por sed es una muerte divina, placentera en comparación con las ansias de morfina. Así, probablemente, un enterrado vivo aspira las últimas ínfimas burbujas de aire en su tumba y se desgarra con las uñas la piel del pecho. Así gime y se sobresalta un hereje cuando las primeras lenguas del fuego le lamen los pies...
Es la muerte, una muerte seca, lenta...
Eso es lo que se oculta bajo las palabras profesionales de "estado de angustia".
Mijaíl Bulgakov, Morfina.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario