OBSESIÓN POR EL PODER, FOTOS MALDITAS Y SEGUIMIENTOS
¿Qué le diría a personas, como el senador Romero, que aseguran que su problema es que está obsesionado con el poder?
Mira, Romero ha dicho tantas tonterías el último tiempo que prefiero sacármelo de la cabeza.¿Está obsesionado con el poder?
Al contrario. En mi vida he dado pruebas concretas de que no tengo ninguna obsesión con el poder. Al revés, cada vez me siento más distante del poder en el sentido de que cada día me atrae menos. Pruebas: el año 99 cuando yo era precandidato presidencial de RN y Lavín era precandidato por la UDI, yo me di cuenta que el tenía una buena oportunidad de ganar, que no era una candidatura simbólica, un saludo a la bandera. ¿Qué hice yo? En vez de hacer lo que era tradicional en la centro derecha, que era ponerse obstáculos, dificultades y zancadillas, depuse mi candidatura y apoyé a Lavín. El año 2001 cuando era candidato a senador por Valparaíso y en un momento determinado, para que Lavín apoyara a todos los candidatos de RN y se sacara esa famosa y maldita foto, dejé mi candidatura. El partido y yo, personalmente, hemos dado muestras de generosidad y de falta de apego obsesivo al poder tantas veces que esa acusación es majadería, tontería o mala intención.Pero ha querido ser presidente, o sea, que igual existe cierta fascinación con el poder...
La verdad es que he aprendido con los años a no aferrarme a nada. No tengo ninguna obsesión con el tema presidencial.
¿Ya no sueña con ser presidente?
Yo he aprendido en la vida a ser mucho más humilde con respecto al futuro, a no aferrarme a nada, a no descartar nada y tener mayor humildad con respecto a las cosas que pasan.
(...)
Has ido alguna vez a un sicólogo o a un psiquiatra.
No, pero mi mujer dice que debería ir para que así ni mis hijos ni ella tuvieran que ir. A lo mejor tiene razón.